La Ciudad que no conoció hombres vivos.
La ciudad que no conoció hombres vivos.
"No está muerto lo que yace perpetuamente. Y con el paso de los evos, incluso la muerte puede fenecer"
Se dice que el poeta loco Abdul Alhazred concibió aquel canto místico, después de soñar con la ciudad sin nombre; las tribus del desierto arábigo rehuyen sus ruinas sin saber con certeza por qué. Sólo un explorador ha hecho caso omiso a las advertencias, y lo que descubrió en sus entrañas cavernosas ha marcado su rostro con horrendas llagas de pánico.
Leer lo anterior en los primeros párrafos del cuento "La ciudad sin nombre" de H. P. Lovecraft, debería servir de advertencia: el viaje al que seguiremos al protagonista no será una aventura agradable.
Este es sin duda uno de mis relatos favoritos de Lovecraft, porque, en unas pocas páginas, ha logrado que sienta miedo y ansiedad conforme he avanzado en la lectura. La primera vez que lo leí, pensé que me había impactado más porque venía de leer los otros relatos que le acompañan en esta edición, pero una segunda y tercera lectura exclusiva de este relato no hicieron que sintiera menos miedo o tuviera menos pesadillas. Con esto sé que algunos dirán que entonces leerlo es medio masoquista y que no vale la pena, pero, bueno, ese es el encanto de las historias de terror y lo que buscamos los que gustamos del género.
En está edición, junto a "La ciudad sin nombre" encontramos:
1.- "La maldición que cayó sobre Sarnath" Donde la matanza de los habitantes de la antigua ciudad de Ib desata la ira vengativa de Bokrug, el gran reptil acuático.
2.- "El ceremonial" El protagonista participa en un rito que es legado de sus ancestros y en el que accede a la visión de unos seres indescriptibles.
3.- "El sabueso" En busca de nuevas emociones que alejaran el aburrimiento, el protagonista y su compañero St. John se dedican al saqueo de tumbas y profanación de cadáveres, lo que los lleva, eventualmente, al desastre.
Con Halloween, Samhain y Día de muertos tan cerca, tenemos la excusa perfecta para darle una oportunidad a Lovecraft y sus relatos de lo arcaico y desconocido.
Cómo dato curioso en "La ciudad sin nombre" se menciona por primera vez a Abdul Alhazred, poeta y místico loco al que se le atribuye el "Necronomicón" (1938) Creados por Lovecraft, tanto Alhazred y su grimorio funcionan como autoridad en el conocimiento de deidades más antiguas a la humanidad. El Necronomicón, está tan bien escrito y Lovecraft lo relaciona con varios eruditos que realmente existieron, que muchos han creído que es real y no una fantasía del propio autor.
"Un hoyo de tinieblas, negrocomo una vasija de brujas, llenade drogas lunares en un eclipse destiladas.Cuando me incliné a mirar si podía apoyar el pieen ese abismo, vi abajo,hasta donde podían alcanzar mis ojos,muros lóbregos, llanos como el cristalrecientemente acabados de puliry con esa negra resina que el Trono de la Muertevierte por sus bordes viscosos."- Thomas Moore.
Aparece en "La ciudad sin nombre" pag. 76.
Título: "La ciudad sin nombre y otros cuentos" (The Nameless City)
Autor: H. P. Lovecraft
Editorial: Tomo S. A. de C. V.
2da edición 2003 (1921)
Páginas: 91 (65-91)



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