"Alexander, el observador"
«Nadie llega a los noventa años si se guarda demasiadas cosas en el corazón»
¡¡Y ocurrió el milagro!! Sí, ¡he vuelto! Sé que ya no les asombra mi inconsistencia para mantener al día este blog, ¿Qué les puedo decir? los gajes de ser adulto, sin embargo espero que sigan interesados en leerme.
En esta ocasión les traigo mi opinión del libro que fue mi lectura favorita del 2024, la historia que conquistó la cima de mi pódium personal, y con esto espero no crearles expectativas demasiado altas, esta bien si cuando lo lean no les gusta, aunque a mi me encantó; les hablo de «Pondré mi oído en la piedra hasta que hable» del escritor colombiano William Ospina Buitrago, que bonita forma de escribir tiene este hombre, durante toda la lectura me sentí conducida por el oleaje, a veces suave, a veces más vigoroso, pero siempre a un buen ritmo.
En «Pondré mi oído en la piedra hasta que hable» Ospina nos lleva a través de la vida de uno de los exploradores más renombrados que han pisado Latinoamérica: Alexander Von Humboldt (1769-1859) naturalista, geógrafo, investigador, científico, climatólogo, precursor de la ecología, escritor, conferencista y mecenas de origen alemán.
"En verdad, desde niño nada lo inquietaba tanto como los volcanes"
Guiados por Ospina, descubrimos el temprano interés de Alexander por la naturaleza y lo que podríamos nombrar hoy como «ciencias de la tierra», realizamos con él su primer viaje en el que llegaría hasta Inglaterra, atravesando Holanda y Bélgica Más adelante lo seguimos hasta la corte española para solicitarle a Carlos IV (1748-1819) permiso para recorrer los territorios españoles en américa; Así, emprendemos con Von Humboldt el que sin duda sería el viaje más satisfactorio de su vida, una travesía que lo llevó por lo que hoy son Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, México, Cuba y Estados Unidos, de donde regresaría a Europa.
«Los viajes nos dan órganos nuevos para captar la realidad»
.- Alexander Von Humboldt
William Ospina hace posible que sus lectores nos adentremos en selvas, bosques, escalemos montañas y volcanes, naveguemos ríos y mares, de una forma vivida sin necesidad de salir de nuestras casas, gracias a su pluma fluida y descripciones de lugares y sucesos que transportan más que agobiar.
Las observaciones de Alexander, le permitieron describir 60,000 especies de plantas, de las cuales 1,500 eras desconocidas hasta entonces, llegó a los 5,610 metros de altura al intentar alcanzar la cima del volcán Chimborazo, en el dicho sea de pasó, fue el momento en el que me imaginé claramente al niño Alexander aplaudir emocionado por estar en un volcán real, y no sólo frente a una pintura o lámina de uno. Además, dejó testimonio del desfavorable impacto humano sobre la naturaleza, de ahí que sea considerado precursor de la ecología moderna.
«Esa destrucción progresiva de los pequeños bosques, arrasados por una cultura impaciente, algún día será una catástrofe»
Una de las relaciones de Alexander que se me quedaron más presentes, fue su amistad con Carlos Montúfar (1780-1816) a quién conoció en 1802 en Quito, y de ahí en adelante se integró a la expedición incluso hasta su regreso a España, donde Montufar se quedó a estudiar. Alexander se convirtió en amigo y mentor de Carlos, y a mí me quedó una impresión muy dulce de esa relación. Ahora necesito una biografía con esta, pero de Montúfar, no solo un resumen de su vida como los que leí en internet, pues también la vida del también llamado «Caudillo» fue muy interesante, además de viajar con Humboldt, peleó contra el ejército napoleónico por la independencia de España, regresó a América como Comisario Real, se unió junto a su padre al movimiento independentista de los virreinatos de Perú y Nueva Granada, bajo el mando de Simón Bolívar... en fin, que le tomé cariño al muchacho.
«La vida de Von Humboldt talvez habría sido la misma de no haberlo encontrado, pero en la vida de Montúfar, Humboldt fue el huracán que lo trastornó todo»
Me podría pasar el resto del día hablando de Alexander, me encantó conocerlo por medio de esta novela, sin embargo, eso podría considerarse spoiler, así que mejor hablemos del autor, William Ospina, nació en el 2 de marzo de 1954 en Herveo, Tolima, Colombia, en 1982 recibió el Premio Nacional de Ensayo y diez años después el Premio Nacional de Poesía. Le ha sido otorgado el Doctorado Honoris Causa en Humanidades por tres universidades colombianas: Santiago de Cali (2008) Tolima (2005) y la Autónoma Latinoamericana de Medellín (1999). Es escritor de poesía, ensayo y novela; entre sus obras se encuentran «Hilo de arena», «Sanzetti» (poesía), «La herida en la piel de la diosa», «Pa´que se acabe la vaina», «Donde crece el peligro» (ensayo), «Ursúa», «El país de la canela» y «Guayacanal» (novela).
Después de «Pondré mi oído en la piedra hasta que hable», quiero continuar leyendo al autor, quizás inicie su trilogía «Sobre la conquista del nuevo mundo», me llama mucho la atención ya que he leído muy poco o casi nada sobre la conquista de Sur América, por lo que es un tema inexplorado por mi, ya les contaré cuando lo haga.
Bueno, ahora me despido, espero que les haya llamado la atención esta novela, y que se animen a leer a William Ospina si no lo han leído aún. Cuídense mucho, nos leemos.
Bye.
FICHA TÉCNICA.
Autor: William Ospina.



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